Llevo meses sin lograr concentrarme, en algo, en lo que sea. Ayer llegó Laura a decirme que también hay que vivir el rebote. Así lo llamaba ella. Andar picando por aquí por allá. Es curioso escribir desde aquí donde estoy. Me parece que siempre he escrito desde cierta muy puesta convicción. Ahora, no. Me refiero a que tengo convicciones, claro, imposible andar por la vida sin ellas; pero no están ni mínimamente bien puestas, al contrario, son volubles.