viernes, 30 de mayo de 2008

todos los días

Todos los días me levanto a las seis de la mañana, en contra de mi naturaleza nocturna y años de acostumbrar a mi cuerpo a levantarse aprox a la diez, nueve, ocho de la madrugada, por mucho. Suena mi despertador con voz de pajaritos matutinos y me reniego haber estado pegada a la computadora hasta las doce de la noche anterior. Mi estómago empieza a latir. Últimamente me he dado cuenta de que tengo el corazón en el estómago, la conciencia en el estómago, la reponsabilidad, la culpa, los quehaceres en el estómago. Así que todos ellos empiezan a gritarme todas las cosas que no he hecho que tengo que hacer, que ya es miércoles y no he ido ningún día al gimnasio -por eso tienes esas lonjas-, que no he vuelto a subir mi curriculum a la red -a ver hasta qué hora vas a conseguir trabajo-, que tengo una tarea atrasada de las clases de japonés desde la semana pasada -¿no puedes ni siquiera ir al corriente, reina?-, y así, así, así, hasta que me doy cuenta de que mis esfuerzos por acallar todas esas voces y seguir durmiendo cinco minutos más son inútiles. Termino de apagar el despertador. Sí, sí, ya hay que levantarse. Me siento en el futón. No tengo tiempo de seguir dándole vueltas. Me meto a la regadera. Ándale, ya, que no quiero correr hasta el tren otra vez. Prendo la tele para ver el pronóstico del tiempo. Que ayer hacía una día precioso, pero qué crees, hoy va a llover todo el día. Que el tifón cambió de dirección y va a seguir soleado. Tomo mi cerebro y lo obligo a escoger la ropa del día. Ayer se me desbarataron los zapatos negros de piso, los más naices, y eso me bloquea las opciones. Es como hacer una ecuación de tercer grado con dos incógnitas. Estoy pensando si me atrevo a ponerme tacones, con el riesgo de verme como un gigante. Uf. Las siete diez. Hoy no me da tiempo ni de meterme un pan. Camino hacia la parada del camión, aliviada por haber logrado salir de la cama a tiempo. Pasando esa prueba de fuego, lo demás es juego de niños.

Todos los días llego a la estación, paso la tarjeta por el torniquete electrónico y veo en la pantalla que el siguiente tren con dirección a Shinjuku llega a las 7:34. Todos los días me subo al mismo tren y veo más o menos a las mismas personas. Desde el andén que está frente a mí, cruzando las vías, se ve un flaquito uniformado de prepa que me encanta, con su pelo enmarañado pero lacio, de lentes, y siempre está jugando con su celular, medio sonriente. De este lado, están un chico y una chica, que, por lo que platicaban, acababan de llegar de Kyushu, pero ahora sólo llega el chico y se ve aburrido. Tarde o temprano se aparecen dos colegialas de prepa que no les para la boca hasta que se bajan como tres o cuatro estaciones después.
Todos nos subimos al vagón y vamos de pie aplastando a los demás. Somos una masa que se tambalea en el correr de las vías. Voy repasando los kanjis de la clase anterior, leyendo la publicidad, imaginándome en cualquier cantidad de escenas, de ayer, de hoy, de hace tres años, de en un año, de cuando tenga hijos. Me conecto los audífonos del celular y le pongo soundtrack al viaje. Me pongo a leer uno de los ensayitos de Dazai Osamu, si logro sentarme. La gente va leyendo, jugando videojuegos portátiles, durmiendo con los audífonos conectados. Todos llevan paraguas. Yo también llevo paraguas porque vi el mismo reporte del tiempo que prometia lluvia. Así pasa una hora.

Gracias por utilizar la línea Odakyu, la siguiente estación es la terminal Shinjuku. El día de hoy el tren se retrasó diez minutos, disculpe las molestias que esto le ocasione.

de perspectiva sobre perspectiva

Este es un comentario a "todos los días". Me ha llegado a mi mail directamente, porque Blogger, por alguna razón que no comprendo pero que me entristece profundamente, no me hace llegar en su totalidad las ya de por sí escasas intervenciones de este blog. De cualquier manera, lo he leido, y me ha parecido de una sensibilidad exquisita. Es como un teléfono descompuesto hermenéutico. Alguien escucha algo y repite lo que entendió.
Hasta que la autora decida tener su propio blog, voy a guardar este texto en este espacio. Mi querida -muy querida- Irasema, agradezco que hayas convertido mi tan insípida hoja de diario en un texto decente.



Comienzo el día leyendo que alguien del otro lado del mundo comienza el día en otra forma en la que lo hace en este lado del mundo. Me adentro en ese mundo. Estoy nadando en el ácido clorhídrico de un estómago que parece latir. Después me he transformado en las lágrimas de unas zapatillas que han viajado con la promesa de andar en los lugares más exóticos del planeta. No sólo no han cumplido su proyecto, sino que fueron reemplazadas por unos zapatos negros de piso cualesquiera. Súbitamente soy un pan al que la prisa matutina ha salvado de la muerte por masticadura. No lo entiendo, me he convertido en los lacios cabellos de un joven. Ni un sólo puente disulfuro en mí. Estoy extendido sobre una cabeza adolescente y adolecente. No tengo voluntad. Si la cabeza gira a la derecha, lo laxo de mi estructura corpórea impide no girar. Ahora soy un tren, que en sus entrañas lleva la más variada expresión del ensimismamiento. Estoy viejo, enfermo y cansado de la monotonía de estos entes insípidos que sólo piensan en sí mismos. La excepción de la regla: esa extraña de heterogénea composición genética que observa sin piedad. De repente, la extraña quiere participar en el ensimismamiento colectivo y se coloca los audífonos. Me abstraigo en las ideas de la extraña. No distingo en el tiempo. Se atraviesan ideas que pertenecen al pasado y se entrecruzan con el futuro. Ella crea más extraños derivados genéticamente de si. Vuelve al presente y regresa al pasado. No puedo creerlo, la confusión de seguir sus pensamientos me ha retrasado diez minutos. Ahora soy la vibración emitida por un aparato fonador humano que viaja en dos dimensiones y me expreso en función de la posición y del tiempo, es decir, soy la onda emitida por una voz. La multitud me decodifica: disculpe las molestias que esto le ocasiona.

sábado, 10 de mayo de 2008

de doble identidad

Ya no sé ni cómo me llamo. Todavía no me acostumbro a este nombre, Naomi Tokumasu. ¿Quién chingados es Naomi Tokumasu? No soy yo, sin duda, pero intento serlo, todos los días, y he de decir que tratar de ser alguien que no eres es lo más cansado que puede haber.

Por otro lado... por otro lado, siempre me ha perseguido el fantasma de esa otra yo, y por eso me traje hasta aquí, para que ella pudiera extender las alas.

A lo mejor así logramos volar juntas.

viernes, 9 de mayo de 2008

de ficciones de hechos

Bueno...
Hoy me llegó un comunicado de un tal Ing. Alejandro Ordaz Moreno. Su carta me pareció de lo más amarillista, no quedaba muy claro nada, más que había sido discriminado por cuestiones raciales, lo habían golpeado y estaba detenido en Sevilla, siendo que era un doctorando, de primer nivel, un becario de CONACyT. ¿En serio? ¿En España? Así que me fui a googlearlo, por supuesto, y lo primero que me encontré fue unos videos de YouTube de lo más extraños, que prometían mostrar la declaración del Maestro Alejandro y, en vez de eso, una voz de grabadora, en español castellano, repetía la carta que ya había leido. Lo más raro era que la imagen transmitida era la cara del Alejandro, manipulada con algún programa de computadora para que la boca se moviera, como si hablara. Hilarante.

Lo primero que se me ocurrió fue "esto es una farsa". Sobre todo que, hasta el momento, el único noticiero que había encontrado que trataba la historia era el de López Dóriga, ya saben, igual de amarillista. Típico que arme escándalos por nada, por y para mera distracción. Seguí buscando, al final me di cuenta de que había una notita por ahí en La Jornada, otra por ahí en El Milenio, así, El Universal, la Proceso, una entrevista con la mamá de Javier Solórzano (perdón, con la mamá del muchacho, en el programa de Javier Solórzano), un comunicado de la SRE (Secretaría de Relaciones Exteriores) y otro del SIL (Sistema de Información Legislativa).

Al menos quedaba claro que
(1) sí había un detenido en Sevilla, que en la detención todos (el detenido y los policías) habían terminado golpeados, golpeadísimos, brazos rotos y todo,
(2) que había un reporte de acoso involucrado, tres mujeres habían reportado a alguien que cuadraba con la descripción del Alejandro,
(3) que el Alejandro iba medio borras,
(4) que en algún momento le apuntó con una pistola a uno de los policías y
(5) que la sentencia que se espera es de 15 a 20 años de cárcel.
Los delitos que se le imputan son agresión a la autoridad e intento de homicidio. Y como nota interesante: "el gobierno de Guanajuato aportó 3 mil 500 euros (unos 52 mil pesos) para la defensa legal y el traslado del padre [policía del Estado], a quien se le autorizó un permiso de tres meses con goce de sueldo" (Vanguardia). Qué tal.


Ahora, lo que sigue está basado en hechos reales, pero, al final, es un ejercicio creativo. Ora sí que, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Resulta que, como muchos de nosotros, el Alejandro se fue al extranjero a estudiar su doctorado, con su beca de CONACyT, muy contento, el reventón en España, también, ya se sabe, y las chiquitas, en lo que regresa a México, porque pues el cuerpo es el cuerpo, por mucho que uno se vaya a casar en Agosto y tal.

Así que en una de esas noches, yendo al bar de costumbre, se encontró a tres reinitas, y empezó el ligue, pero al final las chavas ya no quisieron, y el otro se sentó en un rincón, a tomarse una tras otra. Eventualmente le dieron ganas de llegarle a su casa, y en el camino se volvió a encontrar a las chavas, así que les dijo, medio insistente, no quieren que la sigamos en mi casa o algo así. Las chavas dijeron, pero, ostia, tío, que vienes muy tomao, y lo mandaron a seguir su camino. Ellas también siguieron su camino, no sin antes reportarlo a la policía.

Ya venía el Alejandro de camino, cuando se acercó un auto. Era la policía que había respondido al llamado y habían encontrado a alguien que cuadraba con la descripción y el área, de modo que, quizás de mala manera, le pidieron que se detuviera. El Alejandro vio el auto, no era de la policía, era civil. En la borrachera, dijo, ni madres, yo aquí me detengo y estas personas, quién sabe quiénes sean, seguro me secuestran. Los policías, al no ver cooperación, sacaron la pistola y le advirtieron que se detuviera. El Alejandro se detuvo, pues ya ni modo, que me pase lo que me tenga que pasar. Pero en eso uno de los policías se distrajo, y el Alejandro pensó ahora es cuando y le quitó la pistola. Estaban en pleno forcejeo cuando llegaron los refuerzos y se le aventaron a golpes.

Por alguna razón, en la golpiza, no sólo Alejandro terminó agraviado, sino también los policías. ¿Cómo se explica que todos hayan terminado tan madreados? Era un llamado por acoso, no era para tanto la detención. Y otra cosa, ese Alejandro, por qué estaba tan paranoico. Qué necesidad de hacer tanto movimiento en defensa propia. Como sea que haya sido, ¿no es exagerada una sentencia de 15 a 20 años?

En fin, esperemos que al buen Alejandro no le termine tan mal esta situación.

sábado, 3 de mayo de 2008

mutante

Desde hace días me pregunto qué me está pasando. Es una clara sensación de mutación. Me dan ganas de llorar como si fuera a vomitar. Pensé es que estoy muy sensible, es el cambio, es normal. Pero lo que sucede es que aquí se me presentan todos los fantasmas, otra vez, como si no me hubiera enfrentado a ellos ya, como si fuera la primera vez. ¿Sabes? Parece que hubiera mandado todo a la chingada y todo se hubiera venido para acá y me hubiera estado esperando, pacientemente, a que tuviera tiempo, a que terminara de arreglar todo, a que me titulara y demás, a que hiciera de mi vida un papalote y lo echara a volar, a que finalmente tuviera los güevos para llegar hasta acá y hacer lo que estoy haciendo, a que dejara de poner una excusa sobre la otra.

Mi madre, mujer, mi madre. Mi mamá. Los ovarios de mi okaasan. Los que por efectos de la termodinámica me trajeron del otro lado del mundo. Su ansia de aprender un pinche idioma extranjero, y no otro sino español. Su corazón en dirección a occidente (por qué no a China, ahí cerquita), a Lationamérica (por qué no a Inglaterra, al menos ahí el volante está del mismo lado), a México (por qué no a Panamá o a Belice, al menos es más primermundo).

Y de regreso. No ella; yo, la hija, la continuación. No soy un uno sin genealogía. Tengo mi herencia. Soy parte de su historia y ella es parte de la mía. Pero por alguna razón, ella no habla de sí misma, y difícilmente escucha. Así que me toca armar un rompecabezas.

Hoy supe de un paso atrás, de una escena anterior. Mi madre se graduó de la Universidad de Rikkyo, una de las unversidades más célebres de Tokyo, del departamento de turismo. Y mientras se graduaba, estudiaba español en Jyouchi, o Sophia University. Al parecer era una estudiante destacada. Hoy tuve una sensación de lo más extraña. Me dio orgullo ser su hija.

Y luego vi fotos de cuando andaba de arriba para abajo con mi papá. Quién iba a creer esos abrazos y esas miradas, sin verlos con los propios ojos. Hoy me dio orgullo ser su hija.

jueves, 1 de mayo de 2008

de sobrevivientes a sobremurientes

Lo siguiente es autoría de Irasema Chirino. No tengo más palabras que las de ella misma.


Los cadáveres no son rescatables

"Los cadáveres de dos hombres, una mujer y un niño fueron rescatados de la vivienda, que tenía varias defensas subterráneas."

Leí esta frase en una noticia en página de la BBC justamente hoy 30 de abril de 2008. Mi primera pregunta es: ¿qué quieren que el lector entienda cuando se le explica que rescataron cadáveres de una mujer y un niño? ¡Eso no es rescate! Es una vergüenza y una burla que el término rescate sea usado para referirse a la recuperación de un cadáver en Afganistán. ¿De qué fue rescatado el cadáver? De la vida puedo proponer. Porque no lo rescataron de la inevitable putrefacción que sufrirá, ni del abandono en el que se sumirá después del rescate, ni del destino al que se sumará, al igual que los miles de cadáveres que se han obtenido como producto de la indiferencia occidental frente a la situación que vive Afganistán. ¿Pretenden que aprecie como heroico el rescate de un cadáver? ¿Por qué la OTAN no rescata a los hombres, mujeres y niños que mueren de hambre y enfermedad para empezar? ¿Por qué no rescatan a hombres, mujeres y niños que viven exiliados de Afganistán a consecuencia de conflictos e intereses internacionales? ¿Por qué no rescatan las tierras que han sido bombardeadas dejando inhabilitado al país para proveerse de su propio alimento? ¿Por qué no rescatan lo rescatable?